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Fabiana Puebla: “No sé si alguna vez habrá una justicia completa”

Por Julio Valenzuela

 

Fabiana Puebla y su pareja, José Cantale, llegaron el 30 de diciembre de 2004 al boliche República Cromañon, como tantos pibes y pibas, para despedir el año con el último show de Callejeros. “Por esa época seguíamos mucho a las bandas de rock. También íbamos a la cancha. Esa era nuestra vida en esos tiempos”, contó la sobreviviente a este medio sobre la masacre ocurrida esa noche en el barrio de Once. 

 

Cuando la banda subió al escenario, Patricio “Pato” Fontanet comenzó a cantar Distinto, canción que abre su tercer álbum: Rocanroles sin destino, el cual sería presentado esa noche. Mientras los acordes de la canción hacían cantar y agitar al público, una bengala impactó en la media sombra del techo, y comenzaron los gritos y las corridas. 

 

Entre los empujones y la desesperación la mano de Fabiana se soltó de la de José, quien le había puesto una remera en la boca para protegerla del humo. Ella lo último que vio fue la espalda de él que se alejaba a causa de la marea humana que intentaba salir de aquel lugar. Esa sería la última vez que ella lo vería con vida. Hoy él está entre las víctimas fatales de aquella noche.


 

Una nueva vida, otra lucha que afrontar

 

Después de aquella noche comenzó a luchar junto a familiares y sobrevivientes para conseguir justicia. Se formaron varias organizaciones y movimientos por la memoria de esta masacre. Ella forma parte de Movimiento Cromañon. Ahí conoció a Eduardo Salinas, otra víctima de lo que sucedió en aquel recital. 

 

En  2018, cuando quedó embarazada de Salinas, le diagnosticaron leucemia mieloide aguda, como secuela del humo tóxico que respiró esa noche. “Otra pelea que tenía por delante”, enfatizó al recordar cuando los médicos le informaron sobre su nuevo estado de salud.

 

Y aunque tenga que enfrentarse contra la leucemia su pelea por la memoria continua. “Hoy las generaciones de 15, 16 e incluso de 20 años no saben lo que fue Cromañon. Y es muy importante que puedan saber qué pasó en la historia argentina, donde esté hecho de corrupción mató a 194 jóvenes”, explicó a AUNO, y agregó que hay muchos sobrevivientes que luchan para que una tragedia así no vuelva a pasar, para que “no haya más cromañones”, ya que se necesita que “la memoria sea colectiva”.

 

¿Cuántos años tenías cuando pasó la masacre de Cromañon?

 

José tenía 26 y yo 27 años. Ese día fuimos al show y teníamos que encontrarnos con unos amigos adentro. Por esa época seguíamos mucho a las bandas de rock. También íbamos a la cancha. Esa era nuestra vida en esos tiempos.

 

¿Cómo es vivir siendo sobreviviente de la masacre?

 

Los primeros años fueron bastante duros, difíciles. No hay un día en que no piense en Cromañon. Y más cuando estás activa con el tema, porque trabajás mucho por la memoria de esta masacre. Hoy nuestra lucha es expropiar el lugar, pelear por una ley de reparación integral, donde el Estado se haga cargo de esto que nos hizo vivir.

 

¿Por qué es importante la expropiación del lugar donde ocurrió la masacre?

 

La lucha que hoy tenemos por expropiar el lugar, junto a familiares y sobrevivientes, es lograr que el lugar se convierta en un espacio de memoria, para que sepan las nuevas generaciones, y toda la sociedad, que en este lugar por hechos de corrupción murieron tantas personas. Y que sepan que hay muchos sobrevivientes que luchan para que esto no vuelva a pasar. Que no haya más cromañones. Queremos dejar una enseñanza, deseamos que cuando vean el lugar sepan que se tiene que acabar la corrupción, que con eso debemos terminar. Cromañon era una bomba de tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Crees que hubo justicia para las víctimas de esta masacre?

 

Hubo una justicia a medias. A 20 años no hay nadie detenido, a excepción del baterista (Eduardo Vázquez), pero está preso por el femicidio de Wanda Taddei (N del R: crimen ocurrido el 10 de febrero del 2010).

 

¿Qué hace falta para que realmente haya justicia?

 

No sé si alguna vez habrá una justicia completa. Siempre va a ser a medias. Porque después de todo lo que nosotros vivimos tenemos que seguir luchando por cosas. Por ejemplo, la Ley de Reparación Integral, la expropiación del lugar. A 20 años de la masacre, muchos estamos cansados. Nos enfermamos, morimos. Tanto familiares como sobrevivientes. Todo esto te lleva a que te enfermes.

 

¿Qué te generó cuando te enteraste que iba a salir una serie que narra lo que fue Cromañon?

 

Lo que vi sobre la serie fue muy fuerte. Me agarró piel de gallina y brotaron las lágrimas, porque es volver a revivir todo lo que vivimos. 

 

¿Tuvieron contención psicológica los sobrevivientes y familiares de la masacre?

 

Básicamente nuestra terapia principal fue el juntarnos entre familiares y sobrevivientes que compartiamos el mismo dolor. Muchas veces éramos nuestra propia fortaleza. En mi caso, muchas veces no me podía levantar, ya no tenía fuerzas, y miraba la foto de José, y yo me decía que no me podía permitir no levantarme y no salir a luchar por él, y por todas las personas que fallecieron esa noche.

 

Hice catorce años de terapia psicológica. En los primeros años también tuve psiquiatra y medicación. 

 

¿Y cómo seguiste después?

 

En el 2018, durante el embarazo de mi segundo hijo me diagnosticaron leucemia. Otra pelea que tenía por delante. Yo no me podía permitir morir sin ver que tengamos el lugar, y sobre todo ver crecer a mis hijos. Lo importante es acompañarlos lo más que pueda.

 

Y así como me enfermé yo, se enfermaron muchos padres, muchas madres. Que lamentablemente muchos no llegaron a los juicios. Cuando te enterás de la pérdida de alguien es muy triste. Cada vez quedamos menos. Por eso luchamos para tener el espacio, para que cuando nosotros (sobrevivientes y familiares) ya no estemos, el lugar lo tengan nuestros hijos, para que ellos sigan militando el recuerdo de Cromañon, de todo lo que vivimos, lo que perdimos.

 

Necesitamos que la memoria sea colectiva para que esto no vuelva a pasar. Y para que recordemos a los pibes y las pibas que hoy no están.

 

 

​Fotografías: Juan Ledesma
 

Con la colaboración de Damián Britez, Juan Ledesma y Camila Álvarez.

 

Entrevista realizada el 18 de octubre de 2024, en el Paseo de los Pibes de Cromañon.

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